miércoles, 12 de octubre de 2011

Bibliografía 3

Chiesa R, Sarchielli G. Prepararse para la jubilación: el papel del apoyo social en la gestión de la ansiedad. Revista de Psicología del Trabajo y de las Organizaciones [revista en Internet] 2008 [acceso 11 de octubre de 2011]; 24(3). Disponible en: http://redalyc.uaemex.mx/src/inicio/ArtPdfRed.jsp?iCve=231316496006

EL artículo comienza destacando la creciente necesidad de respuestas políticas y sociales ante el “reto demográfico”, debido al envejecimiento de la población en los países industrializados. Esto ha llevado a una mayor atención hacia los estudios sobre la jubilación. En particular, la perspectiva psico-social (en la que se centra especialmente este artículo) ha supuesto, una importante contribución para la comprensión de las formas en las que las personas se enfrentan a la etapa final de su carrera y su jubilación.

Concibe la jubilación como un evento caracterizado por la pérdida de trabajo, remuneración e identidad. Por ello, supone una importante reestructuración de las funciones que definen el espacio de la vida de una persona y, por consiguiente, requiere flexibilidad y capacidad de adaptación a las nuevas condiciones.

Esta adaptación puede ser especialmente difícil para aquellos que muestran una escasa inversión en los papeles extra-laborales en lo que respecta a las relaciones familiares, a la amistad, a la participación en alguna organización y a la dedicación a actividades de esparcimiento.

Este estudio se centra en la preparación para la jubilación y, en particular, en la relación entre el apoyo social, la ansiedad de jubilación y de la edad en la que se desea jubilarse.

En general la jubilación supone la pérdida de contactos sociales. El número de interacciones sociales, y la calidad de estas, que proporcionan el apoyo social a la persona, están asociados con el mantenimiento de un alto nivel de bienestar emocional y con el grado de satisfacción de su vida durante la jubilación.

Los resultados principales a los que llega este estudio a través de un cuestionario realizado a la población son:
·        La media de edad identificada como ideal para jubilarse es de alrededor de 57 años.
·        La ansiedad hacia la jubilación es reducida: la prefiguración de la adaptación social es en realidad mayor que la ansiedad relativa a la pérdida de identidad. Si el retiro tiene las características de transición voluntaria y anticipada, el nivel de ansiedad disminuye y hay un alto nivel de expectativas positivas con respecto a la posibilidad de adaptarse a la condición de persona retirada.
·        Es la familia la que puede asegurar el mayor apoyo en esta etapa. Gracias a este apoyo se reduce el temor y la ansiedad ante la pérdida de identidad social. También son de vital importancia los amigos. Además, las parejas donde ambos cónyuges son jubilados se caracterizan por un mayor bienestar psicológico y una mayor satisfacción de la vida conyugal en la jubilación, sobre todo cuando los dos muestran una fuerte inversión en su vida social.

Como conclusión, este estudio pone de manifiesto el importante papel del apoyo social como un recurso para la planificación de la jubilación. Así como la necesidad de considerar la jubilación como una transición que involucra no sólo al ámbito de la vida profesional, sino que implica también la necesidad de modificar el equilibrio entre las esferas de la vida, es decir, es necesario reestructurar y adaptar sus redes y roles sociales.

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